lunes, 22 de septiembre de 2008

LAS CONSPIRACIONES


El malestar contra la política real era generalizado. En la última década del siglo XVIII y primera del siglo XIX, brotaron conspiraciones como hongos, buscando hacer realidad la independencia. En 1793 se descubrió en Guadalajara la conspiración de Montenegro. En 1794, en México, la del contador Juan Guerrero, miembro del cabildo. En 1799 se logró abortar la llamada "Rebelión de los machetes" en la que participaron mestizos y mulatos del centro y occidente del país.Mientras tanto, en España sube al trono uno de los monarcas más incompetentes de la historia: Carlos IV. El manejo de la política queda en manos del ministro Godoy, amante de la reina, quien arruinó al reino. Al percibir la debilidad de la dinastía borbónica, el emperador Napoleón, creyó fácil apoderarse del trono español y gobernarlo a través de su hermano José.

En 1808 las tropas francesas invaden España y el 1 de mayo Napoleón obliga al rey español y a su heredero Fernando VII a abdicar y nombrar a su hermano José como rey de España. Fervientes patriotas los españoles se rebelan contra Napoleón en una guerra que duraría seis años y que le costaría al emperador la perdida de 300,000 de sus mejores soldados. Se forman en varias ciudades "juntas" que gobiernan en nombre del monarca depuesto.

Hasta julio de 1808 se sabe en México la abdicación del rey y el posterior levantamiento español. El virrey Iturrigaray percibe que cualquier cosa puede pasar y convoca a la Real Audiencia del Ayuntamiento, junto con las parcialidades y gremios a discutir sobre la situación. El ayuntamiento, regido por la clase media, declara que la soberanía, a falta de monarca, recae en la nación por lo que debe convocarse a todos los cabildos, erigir una "Junta Gubernativa" separada de las de España y "guardar el reino" para Fernando VII.

Los españoles se dan cuenta que tales proposiciones mermarían su poder y la Real Audiencia se opone, proponiendo que se reconozca a la Junta de Sevilla en España y que el virrey siga sus funciones como antes. Iturrigaray vacila y el 15 de septiembre de 1808 los españoles, liderados por Gabriel del Yermo apresan al virrey y nombran a un comandante militar como nuevo virrey. Los criollos ven con claridad que bajo el supuesto apego a la ley, no hay más que voluntad de poder y de privilegios. A partir de entonces sus ideas se radicalizan.

A fines de 1808 es descubierta una amplia conspiración dirigida pos los militares criollos Michelena y Obeso, que son apresados. Fue una conspiración de amplias ramificaciones, varias de las cuales, no descubiertas, servirían para apoyar el pronunciamiento de Hidalgo en 1810 y para darle cuerpo a la conspiración de Querétaro. Las cosas han llegado a tal punto que corren libelos que hablan abiertamente de independencia. Fray Melchor de Talamantes expone que la independencia es necesaria y provechosa, pues no se debe obediencia a un rey preso y la Nueva España tiene todos los elementos para procurar su propio sustento y felicidad.

Como rescoldo de la fracasada conspiración de Valladolid, el corregidor Domínguez de Querétaro, elabora nuevos proyectos de independencia y pone al mando de su conspiración al capitán Ignacio Allende, del regimiento de Dragones de San Miguel, esta a su vez invita a participar al cura de Dolores, Miguel Hidalgo, quien terminara encabezando las reuniones.

MIGUEL HIDALGO

La independencia estaba programada para iniciar el 2 de octubre, pero el descubrimiento prematuro de la conspiración obliga a Hidalgo a adelantarse. Desgraciadamente, opta por la insurrección abierta del populacho, aunque tenga que recurrir a excitar el odio de castas.

El 15 de septiembre de 1810, convoca a sus feligreses a levantarse en armas por "Fernando VII" y en contra de los españoles que quieren entregar a la Nueva España a Napoleón. En Atotonilco enarbola el estandarte de Nuestra Señora de Guadalupe, agregando así de manera deplorable un ingrediente de fervor religioso a la consecución de un proyecto político. Capturan San Miguel, Celaya, Salamanca e Irapuato. Para posteriormente dirigirse a Guanajuato, donde se produce la primera matanza de la guerra. En vano Allende trata de moderarla. Posteriormente capturan Valladolid de donde se dirigen a la ciudad de México por Toluca. En El Monte de las Cruces se le enfrenta una escuálida tropa realista, que es fácilmente derrotada por las tropas independentistas. Sin municiones, y ante la proximidad de Calleja, Hidalgo se ve obligado a regresar a Valladolid. En Aculco es interceptado y derrotado por Calleja. Las innumerables huestes de Hidalgo de desbandan. Hidalgo regresa a Valladolid y enfila sus ataques a Guadalajara, donde para congraciarse con la plebe emite decretos populistas y permite degollinas de españoles.

Allende riñe severamente con él e intenta arrebatarle el mandoEn Puente Calderón, el ejército insurgente es nuevamente derrotado por Calleja y desbanda a los independientes por todas partes. Hidalgo intenta huir a Texas para reorganizarse, pero en Acatita de Baján es traicionado y entregado al poder virreinal junto con Allende, Aldama y Jiménez, todos fueron fusilados terminando así la primera etapa de la independencia, que apenas duró 8 meses.

JOSÉ MARÍA MORELOS

Una de las medidas más inteligentes de Hidalgo, fue comisionar a diversas personas para levantar diversas regiones del país, este es el caso de Morelos, quien fue encargado de levantar la zona sur del país. Morelos pasó por la cuenca del Balsas reclutando gente; no una chusma incontrolable, sino pequeñas partidas guerrilleras. También supo conjuntar un admirable equipo de ayudantes: Matamoros, Los Galena, Los Bravo, Verduzco, Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero. Después de Asediar infructuosamente Acapulco, tomó Chilpancingo y de dirigió a Cuautla. Allí fue sitiado por Calleja quien sufrió el primer revés de su brillante trayectoria ante la resistencia de Morelos. En 1812 realizó una serie de geniales maniobras que culminaron con la toma de Cuernavaca, Tehuacán, Orizaba, Oaxaca y Acapulco.

A mediados de 1813, Morelos intentó darle legalidad al movimiento con una dirección política bien fundamentada, para eso creó el Congreso de Chilpancingo, que aunque, fue más o menos aceptado por los demás insurgentes, pronto generó rencillas y su único logró fue redactar la Constitución de Apatzingan que nunca pudo ser puesta en vigor.

En diciembre de 1813 Morelos al frente de su mejor ejército intento retomar Valladolid, pero fue derrotado por los realistas Llano e Iturbide. A partir de ahí encadenó una serie de derrotas hasta su captura y fusilamiento en 1815.

Con la muerte de Morelos el movimiento independentista se atomiza. En 1814 se reinstaura el absolutismo en España con el retorno del rey Fernando VII, y se nombre Virrey a Calleja, quien desarrolla una sistemática aniquilación de los líderes insurgentes. En 1815, se disuelva el congreso de Chilpancingo y antes de 1817 todos los jefes insurgentes son derrotados, quedando sólo Osorno, Guerrero y Guadalupe Victoria. En 1816 es nombrado virrey Apodaca, quien decreta una amnistía general con miras a pacificar el virreinato.

El balance de siete años de guerra, y de las terribles atrocidades cometidas por ambos bandos, es de mas de 600,000 muertos (aproximadamente el 10% de la población), los campos fueron arrasados, las minas inundadas, el comercio estrangulado y el antes prospero virreinato fue sumido en la ruina.

AGUSTÍN DE ITURBIDE

Para 1820, la causa de la independencia parece por completo perdida, pero entonces ocurren una serie de sucesos inesperados; una asonada liberal en España obliga a Fernando VII a restablecer la Constitución de Cádiz, pero ya con un radical contenido liberal. La noticia fue recogida en México con sentimientos encontrados. Los comerciantes la apoyaron, pero en general las clases privilegiadas vio con malos ojos la nueva constitución, tanto por el fin de sus privilegios como por su radical anticlericalismo. En el templo de la Profesa fraguaron un plan para independizar a México guardándolo como monarquía leal a Fernando VII, donde podría gobernar sin constituciones liberales. Necesitaban un militar de prestigio para encabezar el movimiento y escogieron a Agustín de Iturbide.

La conspiración pronto abortaría, pero Iturbide tomó su nuevo mando como General de los Ejércitos del Sur con su plan ya forjado, independizar a México de España. Tras unos breves combates con guerrero invitó a esta a conferenciar y le propuso el Plan de Iguala para independizar a México de España. Iturbide desplegó una hábil campaña diplomática que en 9 meses logró lo que no habían realizado 10 años de guerra. El Plan de Iguala estaba tan bien elaborado que logró la adhesión de prácticamente la totalidad de los mandos y tropas realistas e insurgentes, con los que se formó el Ejército de las Tres Garantías, que salvaguardaron el Plan de Iguala y la Independencia.

El Plan de Iguala proclamaba la independencia completa e inmediata respecto de España, agradando a un tiempo a criollos y a insurgentes; proclamaba también un trato igual para criollos y españoles, atenuando con esto el temor de los peninsulares y otorgando ventajas a indígenas, mestizos y criollos; proclamaba la supremacía de la religión católica y colocaba las tres garantías del plan en manos del Ejército Trigarante.

Una bandera Tricolor (verde, blanco y rojo) simbolizaría las Tres Garantías sobre las que se fundaba el nuevo país, naciendo así la bandera de México. Cuando en agosto de 1821 el nuevo virrey Juan de O´Donojú llegó a Veracruz, aceptó el hecho consumado y firmó con Iturbide los Tratados de Córdoba, que otorgaban a México su independencia. El 27 de septiembre el Ejército Trigarante hizo su entrada en la capital entre la alegría de la población y el 28 de septiembre se proclamó formalmente la independencia de México.

ITURBIDE EMPERADOR

Las palabras finales de Iturbide eran una esperanza pero al mismo tiempo una advertencia: "Ya sabéis el modo de ser libres; a vosotros toca el modo de poder ser felices." De esta manera nace el país de los criollos y para los criollos, llamado “México”.