martes, 23 de diciembre de 2008

CARLOS SLIM ES UNA VERGÜENZA PARA EL PAÍS…símbolo de la neo-colonización y el criollismo.



La riqueza de Carlos Slim Helú es el reflejo de la desgracia en que vive el pueblo de México. Cómo es posible que en un país de pobres tan pobres, se enriquezca un hombre a tal grado, que no haya otro más rico que él, en cualquiera de las super potencias económicas del primer mundo.


La respuesta es que MÉXICO ES UNA COLONIA EN PLENO SIGLO XXI. Los extranjeros siguen llegando como piratas por la riqueza, como en el siglo XVI. Pueden destruir y someter a los pueblos nativos inmisericordemente. La riqueza de Slim es un insulto y una vergüenza para México y los mexicanos.


Nos habla de la injusticia y del abuso. De las estructuras de corrupción en el poder económico y político. De que no existe justicia y mucho menos equidad. Que el gobierno trabaja y sirve a los intereses de unos cuantos (en general a extranjeros o intereses extranjeros). La historia de cómo Slim ha llegado a amasar tal cantidad de dinero, es la historia de muchos extranjeros que, llegando con una mano a tras y otra adelante, en poco tiempo pueden hacer estos increíbles y deshumanizados capitales.


Esto nos demuestra que no existe justicia y mucho menos democracia. No es que el señor Slim sea más inteligente y trabajador que cualquier mexicano, lo que sucede es que es el más hábil y perverso en un sistema corrupto y despiadado de explotación. Nos habla de los ríos de corrupción, que corren bajo los cimientos de la iniciativa privada y el gobierno en sus más altas esferas.


Un puñado de extranjeros tienen la mayor parte de la riqueza que los mexicanos producimos. ¿Esto es justo? ¿Por qué el sistema lo permite? Los diez hombres más ricos de España son "pobres" al lado de los 10 más ricos de México. Y los 10 más ricos de España son españoles y los de México son extranjeros avecindados. Por qué en España las estructuras de poder económico y político no lo permiten y en México si. La respuesta es porque MÉXICO NO ES DE LOS MEXICANOS…es una Colonia de los extranjeros.


Cómo es posible que en México esto se pueda dar y en Estos Unidos, Japón, Alemania o Francia no. ¿Por qué los gobiernos de estos países no permiten que un hombre se aproveche de su poder económico y político para someter a las instituciones y al mercado? En que clase de país vivimos, cuando nos parece “normal” que los extranjeros tengan las mejores empresas, las mejores tierras, las mejores concesiones, los más altos privilegios fiscales y políticos, los más grandes capitales, las empresas más rentables, los más importantes medios de comunicación.


Carlos Slim es el símbolo más claro de la ideología criolla y la explotación, el abuso y la injusticia que vivimos los mexicanos. Este país no nos pertenece. Este país es de los extranjeros y de los hijos de los extranjeros que nacieron aquí desde hace varias generaciones, pero que, se siguen sintiendo extranjeros…es decir… “superiores-colonizadores”.


No aman a esta tierra, no ven como hermanos a los mexicanos, no les preocupa el futuro de este país, no les importa la gente de este país, no se conmiseran del más débil, del más pobre, del ignorante, por el contrario, los usan, los explotan y los abusan y promueven su desgracias. No tienen ojos ni corazón para ver la pobreza, el hambre y la injusticia. Viven encerrados en sus fortificadas mansiones, sus exclusivas y seguras colonias residenciales, sus hijos pequeños estudian en carísimos colegios bilingües y los jóvenes se van a estudiar al extranjero, compran en carísimas tiendas de lujo, comen comida importada y vinos europeos…viven “como en el extranjero en medio de la nopalera”.


Ven con desprecio este país y este pueblo, del que chupan como garrapatas. Pareciera que todo lo que tiene raíces autóctonas es despreciable para ellos, sus paradigmas y sus valores están en el extranjero. Su desgracia es vivir en México y tener que convivir con los mexicanos.


Por supuesto que no todos los extranjeros son así. Y por supuesto también, que existen muchos, diría yo…demasiados “nativos”, que piensan y sienten igual que este tipo de extranjeros. Esta es la razón por la cual hablamos de una “IDEOLOGÍA CRIOLLA”, que se define como la visión de los vencedores en un país colonial. Esta ideología alienta la corrupción, el abuso, el cinismo, la falta de respeto a las leyes y a las instituciones, al orden social…justamente porque en este medio descompuesto, se florece y se multiplica el abuso y la injusticia…se enraíza la impunidad.


Este es el punto de esta entrega, amable lector. Quienes auspician la corrupción, la desintegración social, la pérdida de valores morales y éticos, quienes alientan el embrutecimiento del pueblo, su vulgarización, su ignorancia, su enajenación, la pérdida de tradiciones y costumbres ancestrales…son justamente los colonizadores a través de la “ideología criolla”.


Son ellos los que se benefician y alientan que en el gobierno se robe…porque ellos roban mucho más. Son ellos los que se benefician que el pueblo este embrutecido…porque así no se da cuenta de lo que le hacen y de lo que sucede.
En un país en el que el gobierno y las instituciones se preocuparan por el sano desarrollo con justicia y equidad del pueblo…no existirían los Carlos Slim…grandotes y pequeños, nacionales o extranjeros, ni la pobreza inconmensurable en la que viven muchos mexicanos. Un gobierno emanado del pueblo y trabajando para el pueblo, no permitiría la corrupción, el abuso, los monopolios, los excesos del poder económico, las prebendas fiscales, las excepciones de la ley para los ricos y los políticos mafiosos. Un gobierno “que mandara obedeciendo la voluntad y las aspiraciones más elevadas del pueblo”, jamás permitiría una radio y una televisión que hace tanto daño a la familia, a los niños y jóvenes, a la sociedad. Un gobierno que representara los verdaderos intereses de las mayorías, no permitiría que los ricos cada día fueran más ricos y los pobres más pobres…buscaría la equidad y la justicia social, la educación, el reparto más equitativo de las oportunidades y con ello, de la riqueza.


UN GOBIERNO QUE TRABAJARA POR EL BIEN COMÚN, apoyaría a los campesinos y la producción de los alimentos. A los pequeños y medianos industriales y comerciantes. Fortalecería la salud pública y apoyaría a los laboratorios mexicanos. Haría eficiente y eficaz el sistema educativo, acabaría con la corrupción burocrática de la SEP y del SENTE, apoyaría a las universidades públicas y haría de la EDUCACIÓN EL MEDIO PARA SUPERARSE, tanto individualmente como socialmente. La educación debería ser el motor de la nación y el medio más justo y honesto de vivir mejor y “Ser mejor” persona, padre de familia, ciudadano, amigo.


Un gobierno que trabajara por el bien común, alentaría la concientización y organización de los ciudadanos, alejándola de la politiquería y encausándolo por las milenarias formas de organización y participación social del México antiguo, como es la asamblea, el tequio, la guelaguetza, el sistema de cargos, los comités ciudadanos, etc. En síntesis, apoyaría la creación del PODER CIUDADANO y limitaría las corruptas instituciones políticas, nido de ratas parásitas y gente ignorante, abusiva, oportunista y rastrera. Volvería a renacer EL VALOR DE SERVIR A LA COMUNIDAD y no servirse de ella. Restablecería la milenaria misión del servidor público de MANDAR OBEDECIENDO.
Esta es la razón, amable lector, por la cual el señor Silm y sus secuaces, no permiten que el pueblo de México recupere su memoria histórica, su orgullo y su dignidad. Pues de hacerlo, al volverse concientes, los gobiernos corruptos caerían y estos sujetos no podrían hacer los grandes negocios, ni las grandes riquezas, la competencia sería justa y equitativa y el interés de la nación y del bien común estaría por arriba de cualquier otro.


No podrían seguir explotando al pueblo y depredando los recursos naturales. México dejaría de ser un país colonial y ellos se tendrían que sujetar al imperio de la ley y tendrían que deponer sus mezquinos intereses a favor de los de la nación o regresarse a sus países de origen.


El futuro de México está en su pasado. NECESITAMOS REDESCUBRIRNOS A NOSOTROS MISMOS. Saber de qué estamos hechos los verdaderos hijos del Anáhuac y revalorar el potencial de sabiduría que hemos acumulado a lo largo de 8 milenios de desarrollo humano, somos una de las seis civilizaciones más antiguas del mundo. Lo que nos sucede, es que en los últimos 500 años, los Cortés, los Iturbide, los Santa Anna, los Limantur, los Bailleres, los Salinas Pliego, los Arango, los Azcarraga Jean, los Aramburuzavala, los Saba Raffoul, los Zambrano, los Harp Helú y los Hernández Ramírez, se han encargado de hacernos sentir incapaces, impotentes, vencidos.


Nos han tratado de quitar la palabra, la memoria, los conocimientos, los espacios y el sentido místico y espiritual por la vida y el mundo, reduciéndonos a miserables colonizados con aspiraciones de colonizadores de nosotros mismos, mientras ellos, se siguen hinchando de dinero en un paraíso colonial que ellos llaman incorrectamente “México”.