martes, 21 de octubre de 2008

NADA HA CAMBIADO EN 500 AÑOS.


La invasión que sufrieron los pueblos originarios del Cem Anáhuac (América) es una de las injusticias más grandes de la historia. Porque no solo fue invadirlos para desposeerlos, sino fundamentalmente para negarlos como seres humanos y como civilización. Tal vez, lo más parecido en nuestros días es lo que esta haciendo Israel con Palestina en estos momentos.


En 1492 los “mercaderes” estaban muy urgidos de encontrar una nueva ruta comercial con el Lejano Oriente, ya que los turcos se habían apoderado del Oriente Cercano y no dejaban pasar las caravanas comerciales. Esa es la razón por la cual los “mercaderes” alentaron la invasión.


El amable lector debe de saber que en aquellos tiempos no existía “la libre empresa”. Todo cuanto se hacía tenía que tener la bendición de la iglesia y el permiso del rey. Todo ese cuento de las joyas de la reina es una mentira. La invasión fue financiada totalmente por los ricos mercaderes. Esto nos lleva a una conclusión muy importante. Colón no venía en un viaje científico y humanista. El señor venía con muchos intereses, tanto de los mercaderes y la corona, como especialmente de él, quien leoninamente pidió muchas cosas para sí y su familia, si descubría la nueva ruta comercial, motivo por lo cual, al tiempo la corona lo persiguió hasta acabarlo, pues se demostró que no llegó a la India.
Colón fue quien exterminó a los pueblos caribes, en menos de 10 años asesinó a todos los indígenas de las Antillas. Murió en la ruina debido al enfrentamiento con la corona, murió perseguido y odiado. Pero sobre todo, murió creyendo que había llegado a la India. Esa es la razón por la cual los españoles del Siglo XVI les pusieron a nuestros Viejos Abuelos, “indios”. Lo triste es que han pasado 500 años y sabemos que Colón no llegó a la India y sin embargo, le seguimos diciendo a los pueblos originarios “indios”. No sabemos y parece que no nos interesa saber, cómo se decían a sí mismos nuestros antepasados. Eso nos demuestra el desprecio que los colonizadores nos han enseñado a sentir de nosotros mismos.

Existen muchas mentiras y verdades a medias sobre “el descubrimiento del nuevo mundo”. Primeramente debemos decir que las civilizaciones del Cem Anáhuac (América) eran mucho más antiguas que la de Europa. En segundo lugar, Europa no es un continente. Es en cambio una península del Continente Euroasiáticoafricano, pues es una sola masa de tierra. Así que esa idea del “viejo continente” es otra más de las mentiras colonizadoras para sojuzgarnos.



Por medio de una Bula Papal, la corona española “recibió en propiedad” los inmensos territorios del continente, la riqueza que en él se encontrara y sobre todo, en calidad de esclavos a todos los seres humanos que ahí vivían. Fueron desposeídos de un “plumazo” nuestros antepasados de todas sus pertenencias, hijas, esposas y madres, tierras, ciudades, pero sobre todo; de un solo golpe fueron negados siete mil quinientos años de uno de los más importantes DESARROLLOS HUMANOS. Se invalidaron violentamente las leyes, las instituciones y las autoridades, que se habían creado a lo largo de milenios. Se les quitó la condición de seres humanos, (esto sigue vigente) y se desvalorizó su cultura.


En 1492 se inició una violenta, injusta y deshumanizada explotación de los seres humanos de estas tierras y una depredación sistemática de sus recursos naturales a favor de los colonizadores europeos. En México los españoles exterminaron a las poblaciones originarias en menos de cien años. Se supone que en 1519 existían alrededor de 25 millones de personas y para 1619 solo quedaban un millón. Trescientos años de “Colonia” en la que los vencidos no tuvieron ningún derecho. Y en los últimos dos siglos, los descendientes de los colonizadores, los criollos, han seguido explotando a los pueblos y depredando sus recursos naturales.
El problema no es lo que sucedió hace 500 años. El problema vergonzoso es lo seguimos haciendo en el siglo XXI. De diferente manera, pero los resultados son los mismos. Es decir, injusticia, hambre, destrucción ecológica, asesinatos, persecución, negación, genocidio y negación sistemática de la cultura del invadido.

Uno de los elementos fundamentales de la colonización, es que el colonizado PIERDA LA MEMORÍA HISTÓRICA. Cuando no sabemos qué sucedió, no podemos entender lo que está pasando. Sin embargo, el Banco Mundial presentó el día 7 de Octubre en la Universidad Iberoamericana un documento titulado: “Desigualdad en América Latina y el caribe: ¿ruptura con la historia?” en el que señala que en la tierra “descubierta por Colón”, el 10% de la población posee el 48% del ingreso total y que, el 10% más pobre de la región, posee solo el 1.6% de la riqueza. Apunta el revelador documento que son los descendientes de los colonizadores los que son los ricos y los descendientes de los pueblos originarios y los negros son los más pobres. El documento señala: “No se pueden comprender los orígenes del problema de la desigualdad en la región sin hacer referencia al primer período de colonización de los siglos XVI y XVII.



Las raíces de la desigualdad en Latinoamérica yacen en el duro contraste inicial entre un pequeño grupo de dignatarios europeos que tenían poder sobre vastas extensiones de tierra y enormes recursos y una población consistente en trabajadores empobrecidos y subyugados o esclavizados”.


Como ve el amable lector, nada en verdad ha cambiado en estos cinco siglos. El problema no es lo que hicieron “los españoles” hace quinientos años. El problema es lo que estamos haciendo rostros con nosotros mismos en la actualidad.
El Poder Legislativo por unanimidad, no permitió que los pueblos indígenas pudieran tener su autodeterminación cultural. Rechazaron el PRI, PAN y PRD la Ley Indígena producto de los acuerdos entre el Gobierno y el EZLN.
Las familias más ricas y poderosas de México, siguen siendo los descendientes de los colonizadores o extranjeros avecindados. En Oaxaca los ricos son españoles, libaneses, italianos, ingleses y los descendientes de los europeos. Los indígenas y los mestizos siguen siendo peones acasillados solo que cuando mucho, con salario mínimo.

Vivimos una sociedad colonial disfrazada. Somos racistas y clasistas, más feroces que los anglosajones. Pero no lo aceptamos.En los últimos 20 años el pueblo de México ha pagado 460 mil millones de dólares, tan solo por concepto de intereses del servicio de la deuda externa. Eso es neocolonización. Los amos del mundo son los dueños del dinero y nosotros sus esclavos.
Como aprecia el amable lector, no se necesita ser un “especialista” del Banco Mundial para darnos cuenta de la desgracia en la que vivimos. Sospechoso resulta quien pretende “celebrar” el descubrimiento de América, o como ahora dicen con eufemismo… “el encuentro de los dos mundos”.



El punto de esta reflexión es comprender que seguimos viviendo un sistema colonial y que las bases más profundas de México, están en la injusticia y la explotación que sufrimos desde la llegada de los europeos. Que la invasión y conquista se sigue dando día a día. Que estamos actuando como colonizadores-colonizados de nosotros mismos, somos, al mismo tiempo, victimarios y víctimas. Tenemos que ir a la raíz del problema para poder solucionarlo. Vivimos una “cultura” de la colonización. Todos contra todos. Los fuertes contra los débiles. La gente de tez clara contra los de tez morena. Los descendientes de los vencedores, contra los descendientes de los vencidos. Todo se sigue repitiendo en un “eterno retorno”. La invasión y conquista del nuevo mundo prosigue su marcha. La colonización deja mucha riqueza. Le sigue en turno… “Las Reformas del Estado.” (2006)



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